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Quiero hablar ahora de Frascuelo: todo en él posee torería, sabor, un empaque adusto, una seriedad ceremoniosa que le sale de dentro, que no está abotargada ni por modas ni por hambres. Es un torero de una pieza, un tipo singular, un romántico casi de otro tiempo. Frascuelo se llevó dos tabacos gordos y generosos, dos cornadas tremendas. Comenzó la faena torerísmo, por bajo, estirando la embestida. Se llevó al morlaco a los medios y desde la primera tanda dio la sensación de que estaba a merced del imponente santacoloma de cuernos asaltillados. Se dejó ver demasiado y lo que es peor, sin llevar al toro lo suficientemente empapado; esto es: sin torearlo, sin mandarlo. Así que cuando vio un hueco, el bicho hizo zas y lo levantó de un machetazo certero; en el siguiente derrote llegó la otra cornada. Tremenda imagen de un torero con los muslos reventados, maldiciendo no el dolor ni al toro, sino su terrible mala suerte, su sino trágico.
Y por último, de Cuadri. No sé lo que pasó con la corrida para que no se lidiara completa; pero imagino a don Fernando Cuadri altamente disgustado y contrariado. Ya veremos lo que ha pasado en ese ignoto, raro e insondable mundo de los corrales (do reina Florito, cabestrero mayor del reyno y proverbial veedor). Sin embargo, a pesar de Aragonés, la cosa pinta mal en Comeuñas. Excepto el sexto, que era el que más en tipo de la casa estaba, vi a los demás muy sueltos de carnes y sin ese remate clásico esta divisa señorial. El tercero se movió sin clase; el cuarto se paró muy pronto; el quinto no me convenció –aunque desarboló a Iván García– porque nunca descolgó, aunque fue mejor que los anteriores. El mejor, sin duda, Aragonés y espero que sea un punto de inflexión para esta vacada.
o Parte médico de Frascuelo: Dos heridas por asta de toro. Una en la cara posterior del tercio medio del muslo izquierdo con dos trayectorias, una hacia arriba de 20 cms. con sección del músculo bíceps femoral y otra hacia dentro de 15 cms. que alcanza el fémur y contusiona el paquete vásculonervioso. La otra herida en la cara interna del tercio superior del muslo derecho con una trayectoria hacia debajo de 20 cms. que causa destrozos en los músculos aductores. Herida contusa en la lengua. Pronóstico grave que le impide continuar la lidia. (La foto es obra de Juan Pelegrín, de Las Ventas.com).