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Y lo cierto es que este joven granadino demostró poseer un conocimiento enciclopédico de los estilos, pero más allá de su saber y de su capacidad pedagógica para enseñar el cante, destaca su forma de sentir cada palo. Cantó por levantes e hizo una levantica prodigiosa, al igual que en los paseos que realizó por los cantes abandolaos de Málaga. Sin embargo, llegó la caña, la bellísima caña flamenca, y se olvidó del academicismo para acordarse del viejo Rafael Romero ‘El Gallina’. Y Pinilla se sintió cantaor con la maravillosa fragancia que desprendían las naves de barricas inundándolo todo. Para este cronista fue la cumbre de una noche larga y compleja como un mapa-mundi. Juan Pinilla es un cantaor insultantemente joven, posee sensibilidad, gracia y espíritu; ama el flamenco y hace que a su alrededor dimane esa sensación de sobriedad y armonía en la que Luis Mariano, con su magnífica guitarra, nos hizo levitar.
o II Ciclo Flamenco de Bodegas Riojanas. Cante: Juan Pinilla; toque: Luis Mariano. Auditorio de Bodegas Riojanas en Cenicero: Lleno. Jueves 15 de noviembre de 2007