Cristina Moratiel envió ayer a Arnedo una novillada excepcional, uno de esos conjuntos de toros que por sí solos son capaces de hacer afición. Los utreros, por cierto de irreprochable y nada exagerada presentación, derrocharon movilidad, entrega, humilladas y encastadas embestidas y bravura. Excepto el cuarto, toda la corrida se empleó en el caballo y se arrancó con prontitud a los cites de matadores, picadores y banderilleros. La pena, la dura pena de ojos de plata, es que ninguno de los tres chavales anunciados fue capaz de desarrollar el más mínimo sentido de la lidia. Todo precauciones, muletas retrasada, errores garrafales en la presentación de los engaños y en la elección de los terrenos y distancias. Me fui de Arnedo muy triste, lamentando que tal novillada pasara de esa guisa por la pequeña gran historia de la tauromaquia. (La foto es de Díaz Uriel)
o Tercer festejo de la feria del Zapato de Oro de Arnedo (La Rioja): Novillos de Baltasar Ibán, muy bien presentados. Nobles, encastados, bravos en el caballo y superiores para la muleta. Todos de nota, excepto el cuarto, que manseó. El Santo: silencio tras tres avisos y silencio. Miguel Ángel Delgado: silencio y silencio tras aviso y Juan Manuel Jiménez: oreja tras escasa petición y vuelta.
o Esta tarde se anuncian utreros de Torrehandilla (más un remiendo de Baltasar Ibán) para Oliva Soto, Rubén Pinar y Miguel Tendero.
Una monada de novillada mandó Torrenueva hasta Arnedo, una monada de toros guapos que derrocharon nobleza, candidez y pocas fuerzas. El conjunto de toros llegado desde Arganda fue irreprochable: unos terciaditos –se dice esto pero el último era un novillote– y la mayoría sin demasiado armamento por delante para no asustar a nadie, a naide que diría un castizo. Y sin embargo, resultó un encierro decepcionante: noble, mansito, sin fuerzas, aunque con argumentos más que suficientes para trenzar faenas de interés. Ahora bien, viniendo de donde viene –casta de Cebada Gago–, el sumatorio final no llega ni al aprobado raspado. El toro, además de colaborar, ha de plantear problemas, emocionar, retar. ¡Qué carajo!, los novillos de Torrenueva se entregaban sin más, sin ambages y salían por sistema siempre sueltos siempre de los caballos. ¿Fueron toreables? Sí, pero entre bostezos. Digo yo que a estos los coge uno que andaba en el tendido y arma un alboroto sin despeinarse. Sin embargo, ninguno de los tres novilleros de ayer fue capaz de lograr una faena redonda y sólida con los torrenuevitas, que ayer tuvieron de Cebada la tinta que venía en los programas. Pepe Moral pasó un mal trago. Y no entiendo lo que rondó por su cabeza para ahogar una y otra vez las cortas embestidas de sus dos astados. No vale que se diga que tuvo el peor lote. Un torero que aspira a todo, que rindió a Arnedo y después a Madrid en San Isidro no puede estar a merced de dos novillos que no tienen más problema que la cortedad de su embestida. Nada más comenzar sus faenas se metió entre los pitones y la cosa no pasó de discreta. José Manuel Más se encontró con una orejita tras la estocada al primero de su lote, uno de esos torrenuevas de carril que tanto abundaron. Intentó ayudar al toro llevandolo sin obligar porque era un inválido, pero no se apretó hasta el final. El quinto fue el más bello y aunque embistió de lujo con el capote y empujó con clase en el caballo, se rajó a mitad de faena. La cosa se fue diluyendo y se perdió en un lamento de rúbrica con la espada. Se le ve placeado y torea con mucho sabor. Yo, de momento, me apunto su nombre y el del quite que propaló: empieza como una lopecina pero con medio capote y después lo remata por detrás con todo abierto. Y acabo con Román Pérez, al que le regalaron una oreja tras una discreta labor al tercero y que se apuntó por su cuenta una vuelta al ruedo al sexto. Muy listo este francés que muletea rápido y busca los olés a grito pealo. Con lo fácil que se lo pusieron para torear...
o Segundo festejo de la feria del Zapato de Oro de Arnedo (La Rioja): Novillos de Torrenueva, desiguales y discretos de presentación, bastotes de lámina y sin fuerzas. Con calidad todos, pero sin emoción. El de peor presencia, el sexto. Pepe Moral: silencio en ambos. José Manuel Más: oreja y palmas tras aviso y Román Pérez: oreja tras aviso y vuelta por su cuenta. La plaza casi estaba llena.
o Esta tarde se anuncian utreros de Baltasar Ibán para: Julien Dusseing 'El Santo', Miguel Ángel Delgado y Juan Manuel Jiménez.
Los novillos de La Quinta eran auténticos bombones: seis preciosos animalitos que sin tirar una mala cornada, sin un mal ademán, se fueron al más allá sin torear. Les dieron pases, cientos, miles acaso, pero murieron sin torear, sin que les dijeran con capa o muleta: mire señor novillo; usted tiene que ir por aquí, desde acá hasta acullá, porque yo lo digo, porque soy torero y tengo hambre de cortijos. Y es una pena, porque los novilleros parecían porfiar como Asdrúbal, el cartaginés, en el fragor de una de aquellas míticas contiendas púnicas. Qué gestos, qué entrega, qué arrojo y valor. Ya. Sí. Pero se fueron sin torear. De los tres jóvenes coletudos, es justo reconocerlo, sólo uno lo intentó: Juan Antonio Siro, un torero al que no le ha llamado el porvenir por los vericuetos del arte, pero que a veces le da por adelantar la muleta y en el segundo lance, ese tan vital, quedarse quieto. ¡Coño! ¡Quedarse quieto! En la nueva tauromaquia sólo se suele quedar quieto el toro y a su alrededor, el torero con la muleta en ristre citando a gritos, como si se le fuera a escapar la vida por la garganta: ¡jé!, ¡jé!, ¡jé!... hasta dejar sordo a medio tendido. Y es que el otro había sucumbido ya la conversación sobre Schopenhauer o la última entrega de Redes, esa maravilla científica de Eduardo Punset. En este aspecto el cronista no puede estar muy seguro, porque después de los toros había pelota y luego debía de jugar el Madrid por televisión, y en Arnedo, como recuerdo del aguerrido Solana, todo el mundo es del Madrid. En fin que Siro lo intentó: le dieron una orejita del primero –un torillo noble pero punto rajado- y se la pidieron en el cuarto, con el que estuvo más pegapases que en el anterior.
Juan Luis Rodríguez tiene gusto, tiene sentido del temple, pero no se cruza ni por casualidad. Y claro, su toreo glamouroso de los inicios de cada faena –que bellezón de principio–, acaba marchitándose ante la monotonía de la falta de riesgo. Sus torillos fueron nobles hasta la exasperación y tanto abusó del despegue que entre él y los astados cabía un autobús de esos rojos londinenses que tienen escaleras. Le silenciaron y siguieron con Redes. El tercer gran fiasco lo provocó el colombiano Santiango Naranjo: apunta maneras, pero le encanta irse al filo del pitón y luego a los lomos. Apunta arrojo, pero no se cruza y se sale de la suerte al matar. Parece que quiere triunfar, pero no torea. Qué cosas.
o Primer festejo de la feria del Zapato de Oro de Arnedo (La Rioja): Novillos de La Quinta, terciados –excepto el bellísimo sexto–, cómodos de cabeza y nobles hasta empalagar. Lo mejor, su fijeza; lo peor, su nula emoción. El mejor, el cuarto. Juan Antonio Siro: oreja y saludos. Juan Luis Rodríguez: silencio y silencio tras aviso y Santiago Naranjo: silencio y silencio tras dos avisos. Menos de tres cuartos de entrada en tarde gélida. (La foto es del portal Burladero.es)
o Esta tarde se lidian novillos de Torrenueva para Pepe Moral, José Manuel Más y Román Pérez.
Comienza en Arnedo el Zapato de Oro de 2007, el certamen de novilleros con más prestigio del orbe taurino, gracias a su impecable organización y a la importancia que se da a la presentación de los astados
Comienza esta tarde (16,45 horas) la feria del Zapato de Oro de Arnedo, un ciclo taurino en el que los mejores novilleros del momento buscarán un pasaporte hacia la gloria. Estar en posesión del preciado trofeo, valorado en más de 6.000 euros, no es sinómino de llegar a ser figura, pero los principales nombres del escalafón lo poseen (Enrique Ponce, Jesulín, Finito de Córdoba o Morante) o lo han rozado (José Tomás –que logró el premio Antonio León a la mejor estocada en 1995– o ‘El Juli’). El último caso que demuestra la proyección de Arnedo en la tauromaquia es el de Pepe Moral, que gracias a su triunfo del año pasado se catapultó a Madrid y de ahí, al cielo, ya que logró la puerta grande más rotunda de la pasada feria de San Isidro. Y ahora, a las puertas de la alternativa, se atreve a volver a Arnedo en busca de algo que puede ser inaudito: llevarse dos Zapatos de Oro, algo que nadie ha conseguido. En los dos últimos años lo intentaron Alejandro Morilla y el galo de origen italomarroquí Medhi Savalli, que a la postre no pudieron reeditar sus anteriores éxitos. Además de Pepe Moral, otro novillero que se ha apuntado por expreso deseo suyo al festejo de Torrenueva –que se celebra mañana– es el frances Román Pérez, que al ganar en marzo del Zapato de Plata, tiene el privilegio de elegir ganaderia. Lo suyo tiene mucho mérito, porque en anteriores ocasiones, los ganadores se han apuntado a hierros con más carácter comercial. Además de la cuiudada selección de los novilleros, que se realiza por votación entre los diversos componentes de la Comisión Organizadora, se cuida al máximo el nivel de las ganaderías contratadas. Y a pesar de que esta es la primera temporada desde 2003 que no viene la divisa de Fuente Ymbro, que se ha llevado tres premios de forma consecutiva, se ha optado por cambiar algunas divisar y dar entrada a nuevos hierros. Repiten ganaderías como Torrenueva –ganadora de 2006–, la de Baltasar Ibán, que dio un juego excelente y La Quinta, un hierro clásico en Arnedo. Este año debutan tres nuevas ganaderías: Torrehandilla, una ganadería de reciente creación que sorprendió en Sevilla y que hunde sus orígenes en Jandilla. Otra de las novedades es la vacada de Nazario Ibáñez –encaste Núñez– y cerrará el ciclo el martes el hierro de Bucaré, una divisa santacolomeña de la que se espera mucho.
Además, se pondrán en liza trofeos para el mejor toro, la gandería más completa, el mejor subalterno, el mejor puyazo y el toreo de capote.
o Pepe Moral: «Vuelvo porque quiero repetir el Zapato de Oro»
Pepe Moral se convirtió el año pasado en el primer novillero de la historia arnedana que consiguió lograr el Zapato de Oro y el de Plata. Llegó a Arnedo casi siendo un desconocido de la mano del logroñés Pepe Amilburu, su apoderado. Apostó por la casta de la divisa de Torrenueva y salió lanzado al estrellato tras una faena en la que la entrega y la verdad marcaron diferencias. Ahora ha tomado una decisión tan complicada como arriesgada y difícil: volver a Arnedo a competir después de haber sido uno de los inapelables triunfadores de San Isidro y convertirse en el novillero de moda.
– ¿Por qué ha decidido realizar de nuevo el paseíllo en Arnedo?
– Los toreros siempre tienen que dar la cara y he tomado esta decisión porque quiero repetir el triunfo del año pasado.
– Llegó a Arnedo de becerrista y se marchó con dos grandes trofeos...
– La verdad es que Arnedo me ha dado mucho en mi carrera. El Zapato de Plata me dio la opción de entrar en la feria de septiembre. Logré el triunfo con la novillada de Torrenueva y eso me abrió las puertas de Madrid en una de los primeros festejos de la temporada. Estuve bien y por eso me pusieron en San Isidro.
– Y aquello fue el acabóse
– Desde luego. Fue una tarde mágica porque logre cumplir un sueño para cualquier torero que empieza: la puerta grande de Las Ventas, que es algo increíble, de verdad.
– ¿Qué le ha supuesto aquella novillada en Madrid?
– Me ha cambiado la vida porque ha tenido tanta repercusión que me ha posibilitado la oportunidad de torear sin parar toda la temporada. En un mundo tan complicado como es el nuestro creo que me ha abierto una serie de puertas muy complicadas.
– ¿Por qué se ha apuntado al hierro de Torrenueva?
– Es una ganadería encastada que me dio suerte el año pasado. Este tipo de toros se mueve con emoción y eso es muy bueno para mi toreo.
– ¿Qué ha supuesto Arnedo en su carrera?
– Muchísimo. Estoy profundamente agradecido a todas las personas que desde esta ciudad me han apoyado y han confiado en mi tauromaquia. El triunfo en Arnedo me ha ayudado mucho.
– ¿Piensa ya en la alternativa?
– Claro. No puedo decir fechas ni nada por estilo pero me gustaría que fuera principios de la temporada que viene.
– ¿En Sevilla?
– Ése es mi sueño.
o Miguel Fernández, ganadero de Torrenueva: «Me sorprendió el nivel de la afición: su amor al toro»
Miguel Fernández, propietario de la ganadería madrileña de Torrenueva, es un caso singular en la feria del Zapato de Oro. Debutó el año pasado y acaparó parabienes y lo que es más importante: el premio a la ganadería más brava del ciclo. Por si todo esto fuera poco, de un astado suyo brotaron las embestidas que le dieron a Pepe Moral el Zapato de Oro.
– Lo suyo fue llegar y besar el santo...
– Desde luego que sí. Ni en los mejores sueños se logra algo así, pero la verdad es que la corrida embistió muy bien y Pepe Moral estuvo muy acertado.
– ¿Qué le pareció el público de Arnedo?
– Me sorprendió por su nivel, por su exigencia y por su amor al toro. Me di cuenta de que si los novillos, aunque tenga calidad, no emocionan, el público no da tanta importancia a lo que sucede en el ruedo. Esto no sucede en muchos sitios y en Arnedo es uno de sus hechos diferenciales. Me gustó mucho la forma que tiene la gente de ver las corridas.
– ¿Cómo ha seleccionado los utreros para el festejo del viernes?
– He buscado dos cosas: por una parte que los seis astados compongan un lote serio pero igualado. Por otra parte, he decidido que vengan muy abiertos de sementales para intentar que sea una novillada variada.
– Su ganadería es procedencia de Cebada Gago, una divisa a la que las llamadas figuras del toreo suelen evitar ¿Por qué eligió este encaste?
– Es un tipo de toro que me encanta por su bravura y movilidad. Con el tiempo hemos ido añadiendo cosas nuevas con sangre de Marqués de Domecq y Torrestrella, pero la base es la de Cebada Gago. El año pasado demostramos la calidad de estos toros, su movilidad, su nobleza y también su emoción.
La historia
o Edición: XXXIIII feria del Zapato de Oro.
o Principales ganadores: Yiyo, Enrique Ponce, Jesulín de Ubrique, Morante de la Puebla, Finito de Córdoba, Miguel Abellán, César Jiménez y Diego Urdiales.
o Ganaderías con más premios: Cortijoliva (4), Cebada Gago (3), Fuente Ymbro (3).
o Último triunfador: el sevillano Pepe Moral.
o Tres ganaderías debutan: Bucaré, Nazario Ibáñez y Torrenhandilla; y además del hierro de Torrenueva, repiten La Quinta y Baltasar Ibán. (Artículo publicado hoy en Diario La Rioja).
La coqueta y más que centenaria plaza de Arnedo se prepara para vivir, a partir de mañana, la que será una de sus últimas ferias desde que fue inaugurada el 27 de septiembre de 1903
La plaza de toros de Arnedo, inaugurada el 27 de septiembre de 1903, se prepara para vivir una de sus últimas ferias. Las obras del coso, de propiedad municipal, se subastaron el 23 de marzo de 1903 y se culminaron el 12 de septiembre. El constructor fue Venancio Irigoyen y la inauguración se celebró el 27 de septiembre de la misma temporada, siendo su capacidad de 2.835 localidades, de las cuales 2.100 son de tendido, 580 de palco y 155 delanteras de palco. El nuevo coso, que se podría inaugurar en 2009, tendrá capacidad para 6.000 espectadores; es decir, la mitad de lo que afora la plaza de Logroño y similar a la de Calahorra, que también tiene sus días contados. Las dimensiones del ruedo (45 metros de diámetro) serán muy similares a las de Logroño, aunque con una particularidad muy especial: tanto el albero como la cubierta serán móviles. El callejón tendrá dos metros de anchura y estará provisto interiormente de burladeros tanto para los servicios como para los merenderos o palcos. Como la plaza va a ser muy versátil, la zona de graderío estará preparada para albergar un escenario de 100 m2. Los toriles contarán con una superficie mínima de 200 m2 y estarán equipados con ocho chiqueros y una doble manga de conexión con el ruedo. Habrá cinco corrales y almacenes y desolladeros anexos. El patio de caballos, (con una superficie de 500 m2), será un espacio único sin compartimentaciones y tendrá manga de cuadrillas y de arrastre independientes. También está muy detallada la zona de enfermería, que contará con un quirófano de 50 m2, con almacén para material quirúrgico y zona de lavabos, así como una habitación para tres camas, aseos y una capilla vinculada a la manga de cuadrillas. La plaza contará con merenderos y espacios privados con visión directa del ruedo y entrada separada desde la calle y, además, locales comerciales con posibilidad de acceso directo e independiente. Tampoco se ha olvidado la construcción de un local para el alojamiento de los mayorales y la urbanización el entorno. (Artículo publicado hoy en Diario La Rioja).
o La foto de la plaza es de mi amigo y compañero Justo Rodríguez, un tipo fetén.
Diego Urdiales y ‘Molinito’ se encontraron en Logroño el día de San Mateo y de aquella mágica tarde se hablará muchos años: gran faena del riojano e indulto del Victorino, lo que hizo que saltara la noticia, incluso, a los informativos nacionales. Fue la inolvidable cumbre de una feria que ha vivido este año entre picos y valles, entre alegrías enormes y rotundas decepciones: aldabonazos como los faenones de ‘El Juli’ y Pablo Hermoso de Mendoza y fracasos tales como el mano a mano entre ‘El Cid’ y Alejandro Talavante, merced al lamentable juego de los toros de Valdefresno y Fraile Mazas y la apatía mostrada por el extremeño. También fue un fiasco la corrida de Jandilla (a la postre remendada con tres astados de Vegahermosa y con la incorporación de un sobrero de Zalduendo), por la que además sobrevoló el fantasma del afeitado. El festejo con peor entrada fue el de María José Barral, el segunda del abono, en el que se cubrió una media plaza. La de más público fue la de rejones del sábado: se agotó el papel, cosa que estuvo a punto de suceder –quedaron muy pocas localidades en taquillas– el día de la corrida mixta, lo que demuestra una vez más que el tirón del jinete estellés no tiene parangón en La Rioja. Hubo más de tres cuartos de entrada con el duelo entre ‘El Juli’, ‘El Cid’ y Perera y el mano a mano y la corrida de Victorino se saldaron con muy buenos aforos.
La sensación es que este año ha ido más gente a los toros (con una corrida más) y de que se notó la contratación de Diego Urdiales el día de Cebada Gago, tradicionalmente el festejo que congregaba menos espectadores.
Este año –al igual que en 2006– tan sólo ha sido necesario que salten dos sobreros al ruedo de Logroño: uno del mismo hierro en la corrida de María José Barral y otro de Zalduendo, en el festejo del jueves que le tocó a ‘El Cid’. Pablo Hermoso de Mendoza, ‘El Juli’, ‘El Cid’, Diego Urdiales y Eduardo Gallo han actuado dos tardes, cosa que sólo estaba previsto que hiciera el jinete navarro. Y es que otro de los datos que han marcado el devenir de esta feria ha sido el número de bajas de toreros, ya que por diversas circunstancias se han caído de los carteles seis matadores: Finito, Ponce, Cayetano, Castella, Manzanares y Pepín Liria.
o Dos toros de Vegahermosa y uno de Jandilla, sospechosos de afeitado. El equipo gubernativo de la corrida del jueves, presidida por Manuel González, ha enviado a analizar, por estimar indicios de manipulación fraudulenta, las astas de tres de los toros lidiados en dicho festejo, pertenecientes a las ganaderías de Jandilla y Vegahermosa, ambas propiedad de Borja Domecq. En concreto, los toros de los que se han enviado sus astas a Madrid son el nº 40, corrido en primer lugar, que correspondió a El Juli y que pertenece al hierro de Jandilla; el nº 9, que fue toreado por Miguel Ángel Perera, de la divisa de Vegahermosa y, por último, la res marcada con el nº 42, que fue con la que Manuel Jesús ‘El Cid’ se despidió de la feria de San Mateo. El año pasado también se enviaron a analizar –después dieron positivo por afeitado– dos reses de la ganadería de Joselito, lidiadas precisamente por dos de los tres toreros que también figuraban en este cartel: El Juli y El Cid.
o Cuatro toreros riojanos en la feria: Urdiales, Domínguez, ‘El Javi’ y ‘El Víctor’. La feria taurina de San Mateo de 2007 ha tenido una notable presencia de toreros riojanos en los carteles. Además de los matadores Diego Urdiales y Sergio Domínguez –que por fin ha visto cumplido su anhelo de actuar frente a dos toros en Logroño tras sendas sustituciones con un solo astado– también han disfrutado de su porción de protagonismo los banderilleros calagurritanos Víctor García ‘El Víctor’, encuadrado en la cuadrilla de Diego Urdiales y Javier Gil Abad, que cumple su labor en la del diestro salmantino Domingo López Chaves. El primero de ambos toreó en dos corridas y demostró su calidad tanto con el capote como con las banderillas, al igual que Javier Gil Abad, que está firmado un año extraordinario. Además, tras el indulto del toro ‘Molinito’, ambos toreros se encargaron, a punta de capote, de introducir a la res salvada en los corrales de la plaza. Todo un detalle.
o Victorino Martín: «Pido disculpas a la Unión por mis declaraciones». El ganadero Victorino Martín ha sido uno de los grandes protagonistas de la feria Matea, tanto por el notable juego de su corrida, con la gran cumbre de ‘Molinito’, como por las declaraciones que realizó a TVR y Diario La Rioja en la que tachó a la Unión de Criadores de Toros de Lidia de ser una «mierda» y de comportarse como «golfos». Pues bien, el mítico ganadero de Galapagar quiso rectificar sus palabras: «Pido perdón a la Unión por mis declaraciones. Yo mismo pertenezco a dicha entidad y lo que sucede es que las cosas –se lleve o no se lleve razón– no es normal decirlas así. Reitero mis disculpas y pido perdón por las formas, cuestión en la que nunca se debe fallar», aseguró el ganadero. Sobre su corrida, que era la última de la temporada y la número dieciséis que lidiaba en Logroño, se mostraba muy satisfecho por el juego y por el indulto de ‘Molinito’: «Yo siempre he dicho que a mis toros no los puede torear cualquiera y Diego Urdiales ha sido capaz de sacar de un toro bravo, pero complicado y exigente, cosas que pocos matadores del escalafón serían capaces de lograr, muy pocos. Prueba de ello es lo que sucedió con sus compañeros de terna. Además, hay que reconocer que el indulto de un toro es algo grandioso y positivo cuando se hace de esta forma, tanto para la fiesta como para el torero y el ganadero».
Datos estadísticos: resumen de la feria
o Orejas: 13 y un rabo. Diego Urdiales (una a los toros de Cebada Gago y tres y un rabo a los de Victorino Martín); Pablo Hermoso de Mendoza (tres a los de Fermín Bohórquez y una a los de Luis Terrón); El Juli (dos a uno de Zalduendo); Eduardo Gallo (dos a otro de Zalduendo); El Cid (una a un astado de Valdefresno en el mano a mano con Alejandro Talavante).
o Vueltas al ruedo: Juan Bautista a un astado de Barral y Miguel Ángel Perera, a otro de Jandilla.
o Avisos: Urdiales (3 con Cebada Gago y uno con el primero de sus dos victorinos) y Paulita (2); El Cid (2 con Valdefresno y uno con el sobrero de Zalduendo); Talavante (2); Domingo López Chaves (1).
o Devueltos y sobreros: uno de Barral (sobrero del mismo hierro); otro de Jandilla (sobrero de Zalduendo).
o Peones destacados: Javier Gil Abad, ‘El Víctor’, Villalpando, Carretero. (Artículo publicado hoy en Diario La Rioja).
o La foto de Urdiales toreando es de Abel Alonso, un buen amigo.
El toro de Victorino indultado por Diego Urdiales en Logroño ya se recupera en la finca de las heridas de la lidia
‘Molinito’ ya está en casa. Es decir, en la finca extremeña de ‘Las Tiesas de Santa María’. Y tal y como explicó Victorino Martín ayer en el programa Sol y Sombra de Punto Radio La Rioja, con un futuro más que esperanzador por delante. Y es que en estas ocasiones es absolutamente necesario actuar con suma rapidez para salvar al toro su vida. Después de que Antonio González, presidente del festejo, sacara el pañuelo naranja del indulto y de que los banderilleros riojanos Víctor García ‘El Víctor’ y Javier Gil Abad lo introdujeran trabajosamente en los corrales, se puso en marcha toda la maquinaria. Victorino explicó los pasos que se llevaron a cabo. «Metimos al astado en un chiquero y allí, con una manguera de agua limpiamos todas las heridas. Después, con mucho cuidado le quitamos los arponcillos de las baderillas y realizamos una limpieza en profundidad de todas las zonas». Lo más peligroso –explicó el propio Victorino, que además es veterinario– son las infecciones, por lo que «dejamos las heridas lo más limpias posibles». A continuación se le suministraron a ‘Molinito’ diversas sustancias repelentes «para evitar insectos». Por la noche, el toro indultado –el primero de ‘La Ribera’– fue introducido en un camión rumbo a la finca. Antes pasó por Salamanca a dejar unos sobreros que estaban en los corrales de Logroño. El ganadero de Galapagar se muestra muy optimista sobre la evolución de astado: «Está muy bien. A eso de las doce del mediodía lo hemos desembarcado y se mostraba igual de altivo e impetuoso que en la plaza. Creo que no va atener ningún problema porque su estado general es excelente. La verdad es que estos animales son maravillosos». Victorino Martín explicó que ahora se le dejara tranquilo en un corral en solitario o en compañía de alguna otra res como un becerro para que «se tranquilice definitivamente», aseguró un ganadero que comentó que el toro indultado por Diego Urdiales está destinado a ser semental y que en poco tiempo estará padreando. El ganadero también contó en el espacio radiofónico y ante la presencia de Diego Urdiales, que el toro había estado en la plaza de tientas sin que diera el fantástico resultado de ayer: «Son cosas que suceden en el mundo de la ganadería, cosas maravillosas y fascinantes». (Artículo publicado hoy en Diario La Rioja. La foto ha sido cedida por Victorino Martín).
Tarde de rejones. Llenazo de no hay billetes. Expectación y resaca de toros, resaca de Victorinos, resaca de una feria que terminó ayer con las diabluras de Pablo Hermoso de Mendoza, insuperable con Chenel en su primero y mágico después con Silveti, un caballo castaño y precioso que parece quebrar con un compás y un cartabón en cada pata. Silveti sabe de geometría, de matemáticas y si se le pregunta, seguro que se pone a hablar latín y traduce en un pis pas la Guerra de las Galias y la Conjuración de Catilina. Y no sorprende, porque los caballos de Pablo son así, listos como el hambre, hechos a imagen y semejanza de su amo, rápidos, sin ambages y que cuando quiebran jamás lo hacen a traición: entregan lo mejor de sí y si se sienten esa tarde zalameros o píos –según convenga– no les importa lo más mínimo jugarse la vida y sentir el fulminate roce de los pitones romos –pero terribles– por sus femorales. ¿Tendrán acaso los caballos femorales? Quién sabe. Pablo ha logrado la belleza más serena del toreo a caballo. Ha convertido en sutil armonía la violencia misma del encuentro de dos animales antagónicos. De ahí, Chenel, como una estrella persistente que ayer cuajó un tercio de banderillas sublime al segundo de la tarde. Sin levantar una mota de polvo conjugó varios verbos taurinos sin un solo estrambote: parar, templar, mandar y cargar la suerte, que decía el maestro Domingo Ortega, hijo de Borox, paleto y amigo a la vez de Ortega, Cossío o Díaz Cañabate. Y ante este maestro tenía que salir Sergio Domínguez. Y como torero que es, con el noble afán de ganarle la pelea ¿Habrá en el toreo empresa más complicada? Sinceramente, creo que no. Por eso, la meta de Sergio era otra: era demostrar que, a pesar de comparecer La Ribera sin su mejor caballo, –el maravilloso Gallito– es uno de los rejoneadores con más futuro del escalafón, con más pureza, con más técnica. Y dejó sobre el albero grandes momentos de torería con Ronda, Mejicano y Rebujito. Y Sergio, la plaza sigue en Logroño. Seguro.
o Séptima y última corrida de la feria de Logroño: Seis toros reglamentariamente despuntados para rejones de Luis Terrón, bastos voluminosos, buenos, mansitos, sosos y nobles. Fermín Bohórquez: palmas y pitos. Pablo Hermoso de Mendoza: silencio y oreja. Sergio Domínguez: saludos en ambos. La plaza colocó el cartel de no hay billetes.
El equipo gubernativo y veterinario de la corrida del pasado jueves 20 de septiembre decidió enviar a analizar, por estimar indicios de manipulación fraudulenta, las astas de tres de los toros lidiados en dicho festejo, pertenecientes a las ganaderías de Jandilla y Vegahermosa, ambas propiedad de Francisco de Borja Domecq. En concreto, los toros de los que se han enviado sus astas a Madrid son el nº 40, corrido en primer lugar, que correspondió a El Juli y que pertenece al hierro de Jandilla; el nº 9, que fue toreado por Miguel Ángel Perera, de la divisa de Vegahermosa y, por último, la res marcada con el nº 42, que fue con la que Manuel Jesús ‘El Cid’ se despidió de la feria de San Mateo.
o Se da la circunstancia de que el año pasado también se enviaron a analizar –después dieron positivo por afeitado– dos reses de la ganadería de Joselito lidiadas precisamente por dos de los tres toreros que también figuraban en este cartel: El Juli y El Cid. Toros afeitados: ‘Listillo’, nº 25, de 558 kg, lidiado por ‘El Juli’ en primer lugar y ‘Envilecido’, nº 59, de 623 kg, lidiado por ‘El Cid’ en quinto. Ambos de la divisa de Joselito, que corrió estos únicos ejemplares el 20 de septiembre DE 2006 en Logroño.
o Sanción: 12.020 euros y dos meses de suspensión para lidiar en la Comunidad Autónoma de La Rioja.
o Histórico: en los últimos años se han sancionado por afeitado en Logroño las siguientes ganaderías aparte de ésta última: Puerto de San Lorenzo, Lagunajanda, Loreto Charro y Manuel San Román. Los diestros que se vieron involucrados han sido 'El Juli', Enrique Ponce, 'El Cid', José Tomás, César Jiménez, Miguel Báez 'Litri' y Salvador Vega.
o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja.
Tengo en mi corazón una turbamulta de sensaciones. Hoy no puedo ni quiero ser reflexivo; hoy es el día que toca hablar con la epidermis, con la aorta, con la femoral misma, ésa arteria que tan hondamente exponen los toreros cuando se presenta la muleta con el alma, con el espíritu, con todos los sueños e ideales con los que ayer Diego Urdiales, nuestro torero, el torero de La Rioja, compareció en La Ribera. Y miren por donde, la suerte, la misma suerte que tantas veces le había sido esquiva y traicionera, se le presentó toda de ella de cara, toda ella como a borbotones y le dijo: Diego, si puedes, cógeme. Si me mereces, cógeme.
Y Urdiales, que sabe más que nadie lo que es merecer con paciencia, sonrió.
Porque el arnedano es un tipo cualificado en esperar. Nadie como él sabe lo que significa quedarse casi dos años sin torear y no venirse abajo; quedarse dos años en casa ante el silencio de casi todos los empresarios y no desfallecer ni un ápice. Tanto es así, que en la soledad invernal de la plaza de Arnedo se suele vestir de torero para hacerse un toro de sueños. Y encima, un chándal. Todo por sentir el traje y el roce del alamar, el peso de las hombreras, el ajuste de la taleguilla y torear... en silencio, para sí mismo. Y soñar embestidas infinitas en una Maestranza de sueños. Y encontrarse, después, la dudosa claridad del día y la terca realidad del ayuno administrativo. Apenas cuatro amigos, los de siempre, ese núcleo duro de sus admiradores: se cuentan con la palma de una mano: Guzmán, Vinicio, Javi, Alfredo, Pepe... Y la gente toda, como el día de Autol, como las dos magníficas tardes de Alfaro y el autobús que vino desde la capital del mundo de las cigüeñas a saborear a Urdiales. Y era 21 de septiembre y se produjo el milagro del toreo. Una plaza enloquecida, un torero en sazón y la maravilla del toro indultado: el toreo es la vida y Urdiales es el toreo.
Me acuerdo ahora también de Antonio León, el gran maestro arnedano de la espada y de la vida, que hace unos días compartió capote y muleta con Diego: suave –torero–, le decía; por abajo, por abajo siempre. Se estableció entre ambos un diálogo increíble de toreros con la mirada. Paquito Milla y el cronista se echaron atrás: había llegado el momento sagrado de los matadores, un instante que ahora parece premonitorio. (Artículo publicado hoy en Diario La Rioja)
o Sexta corrida de la feria de Logroño: Toros de Victorino Martín, bien presentados y con nobleza, entrega y bravura en diferentes grados. El quinto (‘Molinito’ nº 265, nacido en diciembre de 2002) fue indultado. Domingo López-Chaves: silencio con algunos pitos y silencio tras aviso. Diego Urdiales: oreja tras aviso y dos orejas y rabo simbólicos. Salvador Cortés: pitos y gran bronca. La plaza se llenó es sus tres cuartas partes del aforo.
o La foto es de Antonio Díaz Uriel y está captada hace dos semanas en la plaza de toros de Arnedo. En primer plano se ve a Diego Urdiales ensayando un natural y tras él, el maestro Antonio León –que un día dio cinco vueltas al ruedo en Madrid (ya os contaré más cosas de él)– disfrutando de la torería del joven arnedano.
o Molinito me pareció un astado excelente; precioso, bien puesto de pitones, aunque muy zancudo, con unos impresionantes cuartos traseros. Fue bravo en el caballo, empujando por derecho, con prontitud las dos veces que acudió al montado. Derribó en la primera y fue colocado de largo en el caballo. En banderillas, bien lidiado por El Víctor, se desplazaba largo pero sin humillar, que fue su gran defecto. Sí lo hizo en el capote, pero tras el caballo nunca terminó de bajar la cara. Fue un toro exigente en la muleta pero si se estaba firme con él, obedecía siempre. Lo mejor es que al darle distancia se venía claro e imponente a los vuelos y embistió incansable y sin desmayo en una faena que hasta saber cómo iba a terminar, resultó larga y exigente. ¿Mereció el indulto? No lo sé, sinceramente creo que fue un premio excesivo. Sin embargo, este cronista, que nunca había vivido algo así, se emocionó de lo lindo. Fue curioso, pero se produjo una fascinación entre el toro y la plaza desde su salida misma. Diego, muy decidido, lo cuajó con el capote y fue muy generoso con el toro, ya que lo lució en el caballo y después le dio siempre sitio. Fue emotivo y mágico, creo que fue sincero y la gente de mi Logroño, tan desencantada con las corridas lamentables de estos días respiró con holgura. En el programa de la tele, que hacemos desde El Espolón, había todo un gentío alrededor del estudio. Después fui a cenar y todo el mundo hablaba de toros, de Urdiales y de Victorino. No sé cómo explicar que ese Molinito resulto providencial para la afición y para la fiesta en La Rioja. Me alegro mucho de que este vivo, mucho.
Victorino Martín: «Ha sido maravilloso, un gran toro y una gran faena de Diego Urdiales, que se merece mucho más de lo que tiene»
Diego Urdiales no cabía en sí de gozo: «Pablo, no sé qué decir, estoy tan contento, tan emocionado que no tengo palabras». Y era cierto, había tantas cosas de las que hablar que después de torear parecía imposible articular palabra. «Ni en mis mejores sueños me había podido imaginar una cosa así». A su lado estaba Luis Miguel Villalpando, un banderillero que es una institución en el mundo del toro y que nunca ha dejado a Diego Urdiales solo: «Se lo merece», decía. «Este tipo se lo merece todo porque vive en torero, sueña y respira en torero». También estaba Víctor García ‘El Víctor’, otro torero riojano feliz: «Increíble, increíble», repetía. Urdiales sólo tuvo tiempo para decir que cuando se dio cuenta de que la gente estaba pidiendo el indulto no sabía qué hacer: «Al ver los pañuelos y escuchar los gritos del público me he quedado como sin palabras. Entonces he decido seguir toreando porque, claro, no podía ponerme en contra de la gente y lo mío es torear».
Molinito, tentado en el campo y sobrero en San Fermín
El ganadero Victorino Martín también era todo felicidad: «Este toro (‘Molinito’ nº 265, nacido en diciembre de 2002) era muy especial para nosotros. Estaba tentado en el campo porque pertenece a una reata que en casa nos ha dado muy buenos productos. Sin embargo, no me gustó. Otra aspecto curioso es que fue de sobrero –cosa que casi nunca hacemos en ningún sitio– a Pamplona y no se lidió. Y ha tenido que salir aquí en Logroño y tocarle a Diego Urdiales». Sobre el futuro del toro, el ganadero dijo que «me va a venir muy bien como semental. La verdad es que es un astado muy alto, exigente y es muy importante porque Diego Urdiales ha estado a su altura. Cosa nada difícil para un torero que lleva una lucha muy en solitario y que apenas torea. Me alegro infinitamente y espero que le ayude en su carrera». (Artículo publicado hoy en Diario La Rioja).
Al terminar el festejo de ayer, como todos los días, tomé la grabadora para recoger las habituales declas de toreros, ganaderos y demás protagonistas de la corrida. Como diría José María García –y que nadie busque dobles lecturas–, esto lo que se llama la bendita rutina de la información. Y en un burladero divisé a Borja Domecq, ganadero de Jandilla y Vegahermosa, que por esos vericuetos que tiene el negocio pardo de la tauromaquia es la misma cosa sin serlo a la vez, aunque no se anuncie en los carteles, tal y como sucedió ayer, porque como escribió Gerardo Diego de ‘El Cordobés’: una, dos y tres, lo ves y no lo ves. Así, que mientras arreciaba la petición para Perera, le pregunté al señor Domecq (Domé, que diría un castizo), sobre la flojera extrema de sus toros, su poco juego en general y su irregular presentación. El señor Domecq (Domé, en los madriles) ni se inmutó ante el arreón. Es más, dijo que vio en la corrida dos faenas excepcionales (la primera de ‘El Cid’ y la no premiada de Perera). «Los ganaderos no mentimos nuca», prosiguió su alocución para después cargar con extrema dureza contra el presidente de la corrida: «Es un pobre hombre que no sabe donde está en pie y que le viene el sitio muy grande». Ni una brizna de autocrítica, tan sólo reconoció el mal juego del segundo toro de ‘El Juli’: «Ha sido muy malo», aseveró con flema. Pues bien, este cronista, salvo error u omisión, vio así los jandillas de Don Borja: el primero fue bueno y flojo, tenía ánimo de embestir pero no se sostenía en pie. El segundo, devuelto por inválido, fue reemplazado por otro de Vegahermosa, chico y sin cara, que tuvo un corazón amable pero que le faltó bravura y motor. Perera se topó después con otro animal de escaso trapío que se fue sin picar. Se paró muy pronto y tiró por tierra la ilusión del joven diestro. El cuarto, sin presencia para esta plaza, sacó genio. El segundo de ‘El Cid’ y el último de la corrida fueron infumables, y sólo el tesón de los toreros permitió sendas faenas: profesional la del sevillano y emotiva la de un Perera que sacó petróleo de un toro que cuando se vio podido sólo quería colarse. Señor Domecq, (Domé, a secas),‘ El Cid’ le puede explicar lo que me dijo a mí: «Me han faltado toros». (Artículo publicado en Diario La Rioja).
o Quinta corrida de la feria de Logroño: Tres toros de Jandilla y otros tres de Vegahermosa (estos últimos sin ser anunciados en los carteles) de irregular presentación (excepto el primero y el último) y de poco juego. Todos escasos de fuerzas y algunos sin cara. En quinto lugar salió un sobrero de Zalduendo, mansito, rajadito y grandón, aunque sin trapío. El Juli: silencio en ambos. El Cid: saludos y ovación tras aviso. Miguel Ángel Perera: saludos y vuelta al ruedo.
Al acabar la corrida el callejón era un clamor contra el presidente de la corrida por su decisión de no dar la oreja a Miguel Ángel Perera. Así, Borja Domecq, ganadero de los dos hierros de ayer (Jandilla y Vegahermosa), declaró que «el presidente de la corrida es un pobre hombre que quiere ser más protagonista que toreros y ganaderos, no sabe donde está en pie y le viene el sitio muy grande. Quizás como espectador, pero si estuviera callado», dijo el criador andaluz.
Sobre su corrida, sólo se quejó del comportamiento del cuarto de la tarde: «Ha sido un toro malo. Y lo reconozco –enfatizó– porque los ganaderos no mentimos nunca». A los demás astados los calificó como bravos y argumentó que «la bravura siempre ofrece complicaciones». A continuación siguió hablando del presidente: «Es una persona que se cree que sabe más que diez mil y eso no tiene sentido. No hay más que escuchar al público».
Miguel Ángel Perera: «Siempre hay uno que jode la fiesta»Miguel Ángel Perera, por su parte, abandonó la plaza cariacontecido y muy enfadado: «Me he inventado la faena y creo que así lo ha visto el público que ha pedido la oreja. Sin embargo, siempre hay uno que jode la fiesta y en este caso todo el mundo sabe quien ha sido».
‘El Juli’ estaba muy desilusionado con la corrida: «El primero le ha faltado fuerza y al segundo no lo he visto por ningún lado. Me voy contento por el primer día pero hoy –por ayer– las cosas no han salido como yo esperaba». Por su parte ‘El Cid’ lamentaba dos cosas: el poco juego de los astados que le tocaron y que la corrida precedente con tantas orejas a lo mejor había influido en la actitud de presidente en el festejo de ayer: «A lo mejor hemos pagado nosotros el pato», dijo el de Salteras. (Artículo publicado hoy en Diario La Rioja)
El mateo es un personaje afable y de buen corazón que va a los toros cuando torea Pablo. Torea Pablo y va a los toros. Eso sí, siempre que caiga la corrida en vendimias, porque si se programa en mayo, el mateo prefiere otra clase de divertimientos: quizás la pesca o el aeromodelismo. O a lo mejor disfruta olfateando cachibaches electrónicos en Media Markt, tuneando el coche o, sencillamente, saliendo de paseo con sus amigos/as para analizar el percal e ir al cine al anochecer.
Pero cuando llega San Mateo, nuestro personaje –ayer multiplicado por varios miles– no repara en gastos ni en pañuelos (será por pañuelos, se dice). Llena ‘La Ribera’ hasta la cubierta y Logroño brilla como el sol. Los mateos son ahora tipos felices y redoblan su buen corazón con la sensibilidad a flor de piel. ¡Qué hermosura de plaza! Qué corridón vamos a ver y qué bonitos son los caballos de Pablo –que es natural de Estella– precisa doctamente entre sus amigos, aunque en Logroño se siente como en su casa (de ahí lo del buen corazón).
Y Pablo con su cuadra, con su hidalguía y el mateo se deshace aplaudiendo a su torero, jaleando a Chenel o a Labrit cuando logran en el ruedo esos inauditos cencibeles en el aire, esas piruetas fantásticas que cada día parecen más increíbles. Y si el caballo desafía al toro, tal y como hizo ayer Silveti adelantando una y otra vez la pata delantera, nuestro mateo roza entonces la felicidad. Y desperdiga los pañuelos sin ambages, convirtiendo la otrora seriedad de la plaza más torista y rigurosa del norte en un recuerdo ajado y sepia.
La plaza de Logroño ayer sucumbió al buen corazón del mateo y una corrida buena quedó en un festejo triunfalista repleto de parabienes. Sin embargo, conviene precisar algunas cosas. Por ejemplo: los toros de Zalduendo –de noble condición y de justas fuerzas– rayaron el filo de la impresentabilidad: terciados y nada ofensivos de cuerna. Mientras Julián López realizó un auténtico faenón y fue premiado con dos merecidísimas orejas –las únicas de verdadero peso del festejo–, Eduardo Gallo se encontró en la mano con similar premio tras sendos muleteos enjutos, rápidos, efectistas en los que el toreo estuvo sencillamente ausente.
Es lo que tiene la desmesura, el buen corazón y el ir a los toros sólo cuando torea Pablo y, por su puesto, cae la fecha en vendimias.
o Cuarta corrida de la feria de Logroño: Toros de Fermín Bohórquez para rejones –dos malvas– y cuatro astados de Zalduendo para lidia ordinaria: anovillados e impresentables los dos primeros y correctos el otro par. Justos de fuerzas, nobles, con boyantía y calidad. No les tocaron ni un pelo en el caballo. Pablo Hermoso de Mendoza: dos orejas y oreja. El Juli: dos orejas y ovación. Eduardo Gallo: ovación y dos orejas. Lleno.
o Hoy llegamos a la quinta corrida: Se lidiarán astados de Jandilla para El Juli, El Cid y Miguel Ángel Perera.
«Creo que tal y como están las cosas en los toros es muy difícil augurar un buen porvenir. Hay que cambiar porque vamos hacia la nada», dijo Victorino Martín ayer en ‘La Ribera’, momentos antes de realizarse el reconocimiento veterinario de los ejemplares que ha dispuesto para la corrida del día de San Mateo. Victorino comentó que la responsabilidad recaía en todos los estamentos de la fiesta y ponía a salvo al público, que no «hace nada más que pagar y ya está bien». No quiso el ganadero de Galapagar profundizar en la presentación de sus astados, aunque sí lo hizo en el juego desarrollado por su divisa a lo largo de la temporada: «Ha habido muy buenas corridas nuestras en muchas plazas, entre ellas las de Sevilla o Bilbao. Lo que sucede es que como yo hablo mucho, en el momento que fallamos me arrean. Pero a mí sólo mi interesa el público y el que no quiera oírme que se tape los oídos», recalcó. Victorino Martín, además, aseveró que casi siempre se exageran sus fracasos y no se dice de quién es la culpa: «A mis toros no los torea cualquiera y para estar con ellos bien es fudamental saber torear. Luego pasan cosas comolas que acontecieron aquí mismo el año anterior, aunque sobre eso ya no quiero decir más cosas». Cuestionado sobre si se sentía algo dolido, el ganadero dijo de forma taxativa que «los periodistas no estáis soltando la verdad en todos los sentidos. Y también reconozco que, por ejemplo, la corrida mía con la que triunfó ‘El Cid’ en Bilbao en manos de otro torero no hubiera existido, así de claro». No quiso valorar el juego de sus astados. También declaró que se reía de los que sostienen que sus toros de ahora no son iguales a los de antes: «Les tendría que dar vergüenza a muchos con toda la mierda que están lidiando por ahí». Para terminar tuvo unas palabras para la Unión de Criadores de Toros de Lidia: «Es una mierda, no vale para nada y es una casa de golfos. Deberían luchar por la integridad del toro y se comportan como una merienda de negros», aseveró. (entrevista publicada hoy en Diario La Rioja)
Mamá, muchas veces me pregunto por qué me gustan los toros. En serio, días como los de ayer preferiría conmoverme con la defensa en zona o con las asistencias de Brabender y Buscató –me imagino que seguirán en activo–, con las magníficas remontadas de Ángel Nieto en su Bultaco tipo avispa o con esos precisosos partidos de Wimblendom de Conchita Martínez contra Orantes. Eso sí que es torear, plantar cara al adversario y demostrar bemoles sobre la candente. Me encantaría, por ejemplo, sentarme en una grada –jamás en un tendido– y declarame partidario del tiqui-taca, del fair-play y de esas licencias sintáctico-gramaticales que utilizan los cronistas deportivos. Daría un brazo por envolver el bocata con el Marca, escuchar los partidos por la radio y merendar en el intermedio. Es duro reconocerlo: a los toros le faltan intermedios. Además, en el deporte siempre gana alguien; todo lo más se empata, como en política. Pero en los toros no. En los toros siempre pierden los mismos y ganan mucho los que están acostumbrados a ganar, a manejar este cotarro absurdo en el que ni hay emoción, ni arte, y ni mucho menos intermedios. Digo yo que si hubiera intermedios en lo toros, algún entrenador le leería la cartilla a alguien o arengaría al mayoral de turno o al alguacilillo. Pero se empeñan en darlo todo seguido y pasan cosas como ayer, donde seis sórdidos ejemplares de Valdefresno son capaces de dejar a la afición de Logroño para el arrastre, hecha jirones, saludando con olés los violentos mantazos de un banderillero o despidiendo con una atronadora ovación al sobresaliente, que no sabía el pobre si saludar o esconder la cabeza ante el espanto. Lo cierto es que Logroño ha tocado fondo. Nadie lo duda. Ni toros, ni aficionados, sólo un público aplaudidor que se comporta ciclotímico. Falta pasión, diría un clásico. No, faltan toros. A veces me pregunto si el toro de lidia es una ensoñación o acaso una entelequia. Los taurinos se tiran media hora para explicarlo y la verdad es que es muy sencillo: llegan las figuras, las medio figuras o las figurillas y el toro se deshabita. La corrida de ayer, por ejemplo, con su imponente lámina, fue carne de matadero. Pero no. Los toreros la volverán a exigir y pasado mañana descabalará sin mediar palabra nuevas esperanzas. Mamá ¿por qué me gustan los toros? (Artículo publicado hoy en Diario La Rioja).
o Tercera corrida de la feria de Logroño: Toros de Valdefresno y Fraile Mazas, bien presentados y sencillamente penosos, blandos, descastados y moribundos. El Cid: oreja, silencio y pitos; Alejandro Talavante: silencio, pitos y bronca. Tres cuartos de plaza.
o Hoy se celebra la cuarta corrida de la feria. Dos toros de Fermín Bohórquez para Pablo Hermoso de Mendoza y cuatro de Zalduendo para El Juli y Eduardo Gallo.
MÁS QUISICOSAS DE LA FERIA MATEA
o Finito de Córdoba, Castella, Enrique Ponce, Cayetano, Manzanares y Pepín Liria se han caído de los carteles de la feria de San Mateo por diversas circunstancias. Seis toreros han causado baja en la feria de San Mateo: ‘Finito de Córdoba’ fue el primero y se vio afectado por una inoportuna gastroenteritis, exactamente la misma enfermedad que trastocó sus planes antes de venir a la feria de Calahorra; el francés Sebastián Castella sufrió una anemia ferropénica en la que, por cierto, aprovechó para despedir a sus apoderados y echarse en la mano de un nuevo mentor: Luis Manuel Lozano, también apoderado de Ferrera. Enrique Ponce sufrió en la feria de Murcia una lesión en su rodilla izquierda que le rompió el ligamento lateral izquierdo –ya llevamos tres–. El sábado resultó corneado Pepín Liria también en Murcia. Recibió una herida de cuatro trayectorias a través del orifico de entrada, que se situó en el escroto; y por si todo esto fuera poco, el lunes, mediada la lidia del cuarto de la tarde, corrió la noticia de la cornada que acababa de recibir Cayetano en la plaza de toros de Albacete. Pero la cosa no terminaba aquí, ya que unos días antes se hizo real el rumor que habitaba en todos los mentideros taurinos: José María Manzanares estaba ingresado en la Clínica Universitaria de Pamplona aquejado de una extraña enfermedad. Por fin se supo; padecía Dengue, una enfermedad tropical conocida también como fiebre quebrantahuesos o fiebre hemorrágica, una dolencia endémica que se caracteriza por fiebre alta, fuerte dolor de articulaciones y músculos, vómitos y ocasionales erupciones en la piel. En total seis toreros heridos, enfermos o lesionados que han descabalado una de las ferias mejor planteadas de los últimos años. Sin embargo, la empresa ‘Chopera’ ha reaccionado con habilidad y rapidez, ya que ha conseguido que dos de los principales protagonistas de la temporada –‘El Juli’ y ‘El Cid’– asuman dobles retos en nuestra ciudad. También se han abierto las puertas para Miguel Ángel Perera, que está terminando la temporada a un nivel altísimo y para que Diego Urdiales pueda demostrar toda su importancia ante los Victorinos.
o Por último: ¿Qué méritos ha hecho Eduardo Gallo para entrar en la corrida de hoy? (Por si alguien lo sabía, Eduardo Gallo está apoderado por el empresario de la plaza).
El toreo es una bella perversión de la naturaleza; un azaroso juego en el que el hombre, desvestido de sí mismo, pone en un envite su vida y su porvenir. De ahí su generosa belleza; de ahí que cuando el toro es auténtico y el toreo se muestra leal a los principios que informan la tauromaquia, este burlar al toro sin burlarse de él –como tan acertadamente definió la lidia José Bergamín– se convierta en un espectáculo incomparable, indómito, abrumador y tan mágico que ha cautivado a los seres humanos desde tiempo inmemorial. Sin embargo, la masificación del negocio no entiende casi nunca de ritos ni de lealtades; la masificación se ampara en la turbamulta y desde ella arrolla todo a su paso, como un tsunami desbocado; como un estertor infame antes de dar la última bocanada. Viene esto a cuento porque la ganadera María José Barral envió desde Las Panajosas (Sevilla) un bonito lote de siete toros hasta ‘La Ribera’; siete astados más o menos parejos y bien presentados que ofrecieron muchas posibilidades de lucimiento a los toreros; siete astados guapos con las orejas pegadas con plastilina que se fueron repletos de pabellones auriculares al desolladero. Y allí fueron pasto de los carniceros, que destriparon con mecánico rigor aquellos despojos donde segundos antes había habitado la bravura. Y hubo un torero, apellidado Fandila y que se anuncia como ‘El Fandi’ –del que se dice que llegó a ser campeón en sus mocedades de alguna dificultosa modalidad de esquí– que ayer asesinó cruelmente a sus astados en el tercio de vara. Los señores picadores José Manuel González (trituró al segundo) y Juan de Dios Quinta (descuajeringó al quinto) no hicieron otra cosa que obedecer al esforzado ex-esquiador, que ni toreó, ni se interesó nunca por la lidia. Ah, el toreo, decía el clásico. A mí que no me miren, parecía escudriñar con su mirada cuando sus dos subalternos montados hacían picadillo a sus toros. ‘El Fandi’ ayer sobrevoló ‘La Ribera’ a pesar de que su cubierta fractal apenas dejara pasar ni una bocanada de aire fresco. Debía de llover, se oía en un callejón que enmudeció cuando se supo la noticia: Cayetano, cogido en Albacete. Entonces, un terso rumor de teléfonos móviles planeó mientras Juan Bautista lanceaba sin alma a ‘Desdichado’, el colorado quinto. (Artículo publicado hoy en Diario La Rioja).
o Segunda corrida de la feria de Logroño: Toros de María José Barral, bien presentados, escasos de fuerzas y de buen juego en general. El primero tuvo acometividad y gran humillación; el lote de Eduardo Gallo fue muy completo y los dos toros de 'El Fandi' perecieron bajo las monturas. El tercero, devuelto por cojo. Juan Bautista: vuelta y silencio; El Fandi: pitos en los dos y Eduardo Gallo: silencio y ovación. Media entrada corta.
MÁS QUISICOSAS DE LA FERIA MATEA
o Julián López ‘El Juli’, que ayer triunfó de forma clamorosa en Albacete y el salmantino Eduardo Gallo, apoderado por la empresa Chopera, serán los sustitutos de Enrique Ponce y Cayetano Rivera Ordóñez, que ayer fue cogido de gravedad en la plaza de toros de Albacete. Además, Diego Urdiales, que cortó una oreja en la primera del abono, será el encargado de sustituir a Pepín Liria frente a los victorinos en la corrida del 21 de septiembre.
o Finito de Córdoba presentó el parte facultativo pertinente casi de madrugada, sin tiempo para que la empresa buscara un sustituto y ni mucho menos para que lo comunicara a los medios de comunicación. Tal y como sucedió en la pasada feria de Calahorra, donde el torero cordobés –aunque nacido en Sabadell– también plantó a Pepe Amilburu la noche previa a la corrida. En esta ocasión, Juan Serrano padece gastroenteritis, que para el que no lo sepa es la inflamación del estómago y los intestinos. Además, hay tres tipos, la bacteriana, la viral y la que se produce por colitis. Nadie sabe a ciencia cierta cuál es la que afecta a Juan Serrano y si es la misma que le afectó en la pasada feria de Calahorra.
o 'Gallito', el caballo de Sergio Domínguez, herido en Madridejos
«Fue en el tercer quiebro, el toro de Guardiola se vino muy fuerte y después de la batida lo cogió por el abdomen», así relataba un contrariado Sergio Domínguez el percance sufrido por Gallito en la tarde del domingo en Madridejos (Toledo), donde el riojano se entretuvo en cortar tres orejas. «Afortunadamente, el pitón golpeó con una costilla flotante y no se introdujo en la cavidad intestinal, por lo que la gravedad de la cornada no depende de los destrozos causados por el pitón, sino de las posibles infecciones que se deriven del contacto del cuerno con esas zonas tan delicadas del animal», comentaba el calagurritano mientras volvía desde San Agustín de Guadalix (Madrid) hacia Calahorra en el mismo camión en el que trasladaba al caballo herido.
«El animal está muy bien porque todavía no tiene fiebre ni nada, pero hay que esperar unas 72 horas para confirmar que la recuperación va a ser total». Domínguez, que estaba visiblemente contrariado, dijo que lo importante es «estar anunciado en Logroño», y que a pesar de que no cuente con ‘Gallito’, «tengo en mi cuadra un buen número de caballos para estar a la altura. En el toreo no vale de nada lamentarse y lo importante es afrontar las cosas como vienen».
o Con la cogida ayer de Cayetano en Albacete son ya seis de los veinte toreros anunciados los que no van a poder hacer el paseíllo en Logroño. Cayetano Rivera Ordóñez fue atendido en la enfermería de la plaza de Albacete de una herida de 15 cms., calificada como grave por los facultativos que le atendieron en el mismo coso manchego.
Urdiales o la torería. Sencillamente y para que se sepa; para que lo anoten los descreídos, los que siempre ponen pegas y los que carecen de corazón; para que cuando piensen que la vida les mira de costado rememoren las corridas que ha vivido el torero de Arnedo en la soledad de sus entrenamientos, pendiente de un teléfono móvil uncido al silencio. Pero Diego Urdiales siempre ha encontrado refugio en la muleta, deslizando sus dedos por su áspera tela, asentando las zapatillas en un pequeño recoveco del ruedo arnedano donde tantas tardes en soledad ha soñado con la gloria. Sólo él confiaba en sí mismo; él y un pequeño grupo de aficionados y amigos que nunca le ha dejado solo. Y llegó el gran día, con los toros de Cebada Gago, una ganadería a la que sistemáticamente evitan los toreros mandones; los que van de figuras y los que lo son. Daba igual, era el momento, tenía que abrir la corrida, la feria y lo que hiciera falta. Embutido en un torerísimo terno rosa y oro tuvo el primer detalle de generosidad y compartió el emotivo saludo de la afición con sus compañeros de cartel. Y salió el toro –en el papel ponía que era cárdeno– pero parecía un tanto desteñido, cornidelantero y cómodo de pitón. Las verónicas resultaron guapas y las dibujó con majeza. Sin embargo, el torero de Arnedo buscó siempre la distancia adecuada y el terreno más comprometido. Y empezó a reivindicarse con especial altura, sobre todo al natural, completamente cruzado y adelantando la pañosa para llevar embebido la desigual embestida del Cebada, que era noble, pero que requería mando y precisión en los engaños, tanto en el embroque como en el final de cada muletazo. Se tiró y logró una gran estocada que a la postre le valió una oreja de ley. Pero llegó el cuarto, noble, rajado y sin excesivo gas. Y se reivindicó el Diego Urdiales inteligente. No abuso de las cercanías y poco a poco labró una faena eminentemente técnica en la que por paciencia –será por paciencia– sobó al astado por ambos pitones hasta lograr al final los mejores momentos toreando en redondo. Pinchó en la yema hasta tres veces; pero la reivindicación ahora era plena y redonda. ¿Tendrá más oportunidades? ¿Volverá a pasar un año más en silencio lanceando astados imaginarios en su coso arnedano mirando al móvil de soslayo? (Artículo aparecido hoy en Diario La Rioja).
o Primera corrida de la feria de Logroño: Toros de Cebada Gago, desiguales de pesos, pero astifinos y ofensivos por delante. También desiguales de comportamiento. El segundo, muy noble y humillador. El sexto, bravo y encastado. El resto, mansitos y manejables. Diego Urdiales: oreja tras dos avisos y saludos tras aviso; Paulita, palmas tras aviso y silencio tras aviso y Fernando Cruz, silencio en su lote.
"Mi taurinismo es lo único que me acerca a Goya o a Hemingway. Y mi torero es José Tomás. Ahora, estoy contra todas las corridas donde no está José Tomás. Y me pareció fatal lo del toro alanceado de Tordesillas y todas esas barbaridades de la España profunda y oscura". Ha dicho Sabina en El País.
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A lo mejor es cuestión de que José Tomás (su torero) le diga dos cositas, dos. Ahora Sabina se pone estupendo; va y se planta poniéndose progre: "No mire usté, a mí sólo me interesa lo de José Tomás y estoy en contra de las demás corridas". Pena de país. Por cierto Sabina, ¿cómo alancea José Tomás o el resto de toreros? ¿Vestidos de Purísima y Oro? No me jodas Sabina; no me jodas, no te pongas como una chica almodóvar.
Yo quiero ser una chica almodóvar
que a su chico le suplique: “¡atame!”,
no dar el alma sino a quien me la roba,
desayunar en tiffany’s con él
y no permitir que me coman el coco
esas chungas movidas de croatas y serbios,
ir por la vida al borde de un ataque
de nervios con faldas y a lo loco.
Pd. Sabina, me voy a los toros, no torea José Tomás, bien que lo siento, me voy a esa España negra que dices, ya te contaré, patética princesita, enojada princesita, reina progre de mi corazón sanguinario, me voy a ver cómo alancean...
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Diego Urdiales llega a Logroño para demostrar sus capacidades como torero y cumplir un anhelo
Diego Urdiales sabe lo que se juega: «Llevo esperando mucho tiempo, logrando la paciencia a base de entrenamiento, confiando en las sensaciones que me ofrece la muleta, que es mi gran aliada». Así habla el único matador de toros a pie que existe en activo en La Rioja y que hoy volverá a hacer el paseíllo en ‘La Ribera’. Lo suyo es machaconería, confianza, esperanza, creer en uno mismo cuando la mayoría quizás había dado por terminada su historia: «Sé que he nacido para lograr ser figura y lo voy a intentar al máximo; el toreo es mi vida, mis sueños, mis anhelos; es lo mío», ratificaba ayer a los micrófonos de Punto Radio La Rioja desde Arnedo. Sin embargo, «hoy dormiré en Logroño, en la casa del mismo amigo en la que siempre descanso antes de las corridas de San Mateo. Por la mañana iré a la habitación del hotel a estar tranquilo y a relajarme para el festejo».
En su ánimo no cunden los nervios. Pero sí la «responsabilidad. Es muy bonito estar anunciado en Logroño y me hace feliz y la verdad es que llego en un momento profesional muy bueno, porque he logrado una madurez especial sin haber toreado y me brota de los dedos; pero no he parado en el campo ya que, por ejemplo, los amigos de mi peña me han regalado dos toros para matar a puerta cerrada y me han servido mucho. Por cierto, me gustaría agradecerles públicamente toda la confianza que han depositado en mí, todo su apoyo y el calor y la motivación que me dan constantemente». El torero lleva una temporada muy corta pero apabullante en cuanto a triunfos. Empezó en mayo en el festival de Alfaro. Dos orejas a un irregular novillo de Carriquiri y una gran faena rematada soberbiamente con la espada. Aquel triunfo le sirvió para entrar por derecho en la feria de agosto. Y se las vio en la corrida de Baltasar Ibán con dos astados muy diferentes. El primero tuvo gran calidad pero no le sobraron las fuerzas y al segundo, un encastado contreras, lo toreó de forma primorosa con ambas manos. Además, fue capaz de enterrar la espada en todo lo alto jugándose la vida con guapeza. Tres orejas y un rabo. Después llegó Autol en un festejo sin picar ante dos novillotes de Santafé Martón. Estuvo muy bien con el alocado primero y se enseñoreó con el segundo. Otras dos estocadas ratificaron su buen momento con la espada. Diego Urdiales sabe la receta para triunfar: «Es complicado porque cuando se torea poco quieres decir y hacer muchas cosas en poco tiempo, por lo que hay que permanecer siempre con la cabeza muy fría».El diestro Arnedano, que vendrá acompañado por un gran número de seguidores, todavía no ha decidido cuál será el vestido que ceñirá: «Tengo cuatro trajes de torear y eso lo suelo hacer en el último momento. Creo que llevaré dos a Logroño y antes de la corrida me decantaré por el definitivo», aseguraba el matador arnedano. (Artículo aparecido hoy en Diario La Rioja).
o Sabor añejo. Bellísima foto en blanco y negro de Diego Urdiales (obra de Arjona) en la que muletea en redondo a un sobrero de Fraile Mazas hace tres años en una faena preciosa. Falló con la espada, pero dio una lección de temple y empaque, de hondura y despaciosidad. Desgraciadamente nadie le echó cuentas; y cuando digo nadie, digo naide...
o Hoy comienza la feria de San Mateo de Logroño: reses de Cebada Gago para Diego Urdiales, Paulita y Fernando Cruz.
Las toristas Victorino Martín y Cebada Gago son los únicos hierros que repiten del año pasado
Logroño es, probablemente, la última feria torista del calendario taurino. A pesar de ser una plaza administrativamente de segunda categoría, en ‘La Ribera’ se lidian, por lo general, toros mejor presentados que en muchas plazas de primera como San Sebastián, Valencia, Córdoba o Sevilla. Y eso supone un gran reto para los empresarios del coso, ya que aguantar hasta final de temporada animales tan fuertes supone asumir un riesgo muy elevado de bajas. De la anterior cita Matea sólo repiten las ganaderías de Cebada Gago y Victorino Martín, que a su vez constituyen los dos picos toristas del ciclo. El hierro de Cebada Gago, tan querido en Logroño, lleva una temporada un tanto irregular con buenas corridas y otras más complicadas y descastadas, como la lidiada en Bilbao en las pasadas Corridas Generales. Sin embargo, aunque en Pamplona resultó desigual, varios astados ofrecieron claras posibilidades de triunfo. La vacada de María José Barral es una de las grandes incógnitas del abono y se puede decir que su estreno del lunes en Logroño supone su gran bautismo en plazas de responsabilidad. Lo mejor de esta temporada sucedió el pasado domingo en Murcia, plaza en la que lidio una corrida muy exitosa. Otra ganadería marcada por la irregularidad es la de Valdefresno. Muy floja en Madrid, sirvió para el gran triunfo de Castella. Mejoró un poco en Nimes y después en Barcelona. Sin embargo, ofreció una gran corrida en bayona y otra en Bèziers, donde uno de los toros fue premiado con la vuelta al ruedo. La corrida de Salamanca no fue buena, muy al contrario que la lidiada el viernes en Valladolid, ante la que triunfó ‘El Cid’ con gran rotundidad. Zalduendo es otra ganadería larga (112 reses lidiadas) y a la que le suele acompañar la calidad y la escasez de fuerzas. Ha dado muchas corridas y ha tenido también problemas de presentación como en Ávila o Santander, donde fue rechazada al completo por los veterinarios. Jandilla es la divisa que llega en mejor momento con triunfos imponentes en Bilbao, Pamplona o San Sebastián. Es un toro cada vez más encastado. El viernes propició un importante triunfo de Perera en Murcia. La ganadería de Victorino es la irregularidad personificada y en Logroño tiene la obligación de enmendar el fiasco del año pasado. La foto del toro es de Justo Rodríguez y el artículo ha aparecido hoy en Diario La Rioja.
‘El Cid’ es, de momento, el único torero de la feria de San Mateo que actúa dos tardes: «Siempre me ha agradado mucho torear en Logroño», asegura uno de los toreros más regulares y poderosos de la temporada
En Sevilla ‘El Cid’ tocó el cielo con un victorino llamado ‘Borgoñés’; pasó Pamplona (tres orejas) y llegó Bilbao con una apuesta increíble. ‘El Cid’ se anunció en agosto y en solitario ante seis victorinos en lo que constituía una de las cumbres de la temporada en un año exitoso. El torero de Salteras obtuvo un triunfo histórico y más allá de las cuatro orejas, colocó definitivamente su nombre en ese complicado podio donde se aprietan las figuras. Ahora vuelve a Logroño en un mano a mano con Talavante (sustituyendo a Castella) y en la corrida del jueves para vérselas frente a ‘El Juli’.
– ¿Se acuerda la tarde en la que se presentó en Logroño?
– Perfectamente. Cuajé un segundo victorino de maravilla... Y pinché y perdí las dos orejas. Me dolió mucho aquello, pero la impronta que dejé fue muy hermosa y me sirvió para volver años posteriores y lograr faenas de triunfo a toros de Ibán, o la del año pasado, ante uno de ‘Joselito’. Es difícil actuar en Logroño porque es una plaza exigente y los toreros llegamos ya un poco cansados al final de la temporada, pero a mí siempre me ha agradado mucho torear en esta feria y además, puedo decir que se me ha dado muy bien esta plaza.
– En 2006, además, se llevó el único premio de todo el abono, el de la mejor estocada ¿Parece una ironía?
– Sí, porque ha sido durante muchos años mi gran talón de Aquiles. Sin embargo, recuerdo bien esa corrida tanto por la estocada como por la faena. De todas formas, ahora he logrado una regularidad importante con la espada que me da una nueva seguridad en la plaza porque ahí están los triunfos.
– ¿Sintió la forma en la que el público se metió en la faena?
– Claro, el toro embistió muy despacito y yo tuve tiempo para gustarme e incluso relajarme y torear muy bien. Es verdad que el público disfrutó mucho con aquella corrida y seguro que hubo espectadores que vieron una versión de ‘El Cid’ que no esperaban o que no estaban acostumbrados a ver.
– Este año usted ha realizado faenas importantes en muchas ferias, pero ¿pueden ser sus dos cumbres las tardes con victorinos en Sevilla y la gesta ante los seis toros de este hierro en Bilbao?
– Desde luego, pero también me gustaría sumar Pamplona donde, además de cortar tres orejas y estar muy a gusto, pude torear muy despacio. Esas tres corridas han sido las claves de la temporada.
– ¿Recuerda su faena a Borgoñés?
– Fue un toro bravo pero muy complicado. Era absolutamente vital estar muy firme y seguro con él porque no admitía dudas. Creo que estaba muy metido en la corrida porque había que andar muy fino, muy seguro, muy mentalizado con ese toro. Aunque también con el segundo, que aunque fue muy diferente, no se le podía conceder ni un ápice de ventaja.
– ¿Qué ha significado el triunfo de Bilbao (cuatro orejas) tras encerrarse en solitario ante seis astados de Victorino Martín?
– Ha sido algo muy especial. Iba a Vistalegre, ante seis victorinos con todas las connotaciones del mundo y con la dureza de este hierro. Sabía lo que me jugaba en la apuesta, pero estaba muy mentalizado. Además, la corrida fue muy complicada porque no salió ningún toro para poder relajarse y hubo que ser capaz de estar por encima de los seis. Tampoco salió ninguna de las clásicas ‘alimañas’, que en ocasiones se agradecen porque los riesgos son más evidentes y se puede abreviar. Salieron seis astados que requerían un enorme esfuerzo cada uno de ellos. Había que ir labrando cada faena, ganando un poco de terreno al toro en cada muletazo, y sobre todo, estar muy despierto.
– En todo momento ofreció una sensación tremenda de poder. ¿Cómo logró no desalentarse en la primera parte de la corrida cuando después de dos faenas tan complicadas, tan de aficionados, no tenía ninguna oreja en el esportón?
– Porque estaba muy mentalizado y aunque eran toros que me desfondaron mucho, sabía que tenía que hacer un esfuerzo titánico. Y la gente lo vio. Por eso cuando los triunfos son de verdad tienen la virtud de llegar a todo el mundo. También el público se dio cuenta de que no escatimé ningún esfuerzo y eso en los toros se agradece especialmente.
– ¿Se puede afirmar que aquella corrida fue una explicación de su toreo, una especie de he aquí ‘El Cid’, he aquí mi legado como matador de toros?
– Es posible. Yo toreo tal y como soy y ese día me entregué con toda la pureza posible, sin salirme de mi estilo y con fidelidad a mis principios. Y aunque intenté ser variado en la muleta, sobre todo en los finales de faena o en los remates de alguna tanda, lo que más anhelaba era ser lo más clásico posible, lo más fiel a mi concepción. También sé que ese tipo de toreo es que más llega a los aficionados.
– Usted lloró embargado por la emoción cuando el presidente sacó de golpe los dos pañuelos tras el quinto toro, ¿pero se dio cuenta de que mucha gente también lo hizo?
– Claro que me di cuenta. Pero cuando don Matías sacó los dos pañuelos –demostrando su sensibilidad y su afición– sentí algo muy emocionante por todo lo que significaba el triunfo. Hacía seis años que no se daba una segunda oreja en Bilbao y era el quinto toro de la tarde. En ese momento sentí una emoción intensa y lloré, claro que lloré y supe que muchas personas también llorarían de alegría.
– ¿El presidente demostró una gran sapiencia?
– Es cierto, y es una labor complicada porque aunque a veces los toreros nos quejamos de alguna decisión sobre las orejas y cosas por el estilo, la verdad es que desde el palco las cosas se suelen ver con otra perspectiva. En este caso me tocó a mí vivir algo bonito y luego el público le dio una fuerte ovación.
o Esta entrevista se realizó antes de saberse que El Cid sustituiría a Castella y ha salido publicada hoy en Diario La Rioja.
o Entrevista a Óscar Chopera, empresario de la plaza de toros de Logroño: «El Cid es muy serio y al asumir un reto se implica a fondo»
«Desde el momento en el que José Tomás anunció su vuelta a los ruedos intenté contratarlo para todas las plazas que dirijo, Logroño incluida, por supuesto. Le ofrecí la feria entera y su apoderado, Salvador Boix, me dijo que por nada del mundo iba a actuar en ninguna corrida más de las que tenía planeadas y Logroño no era una de ellas. Por eso no he creído lógico llamarle otra vez para venir a San Mateo a sustituir a ninguno de los tres toreros que no han podido acudir a la feria por diversas circunstancias». De esta forma explica el empresario del coso de La Ribera las razones por las que José Tomás no actúa en San Mateo.
– ¿Por qué decidió contar con ‘El Cid’ para la sustitución de Sebastián Castella?
– Tenía la idea de mantener el mano a mano porque esa modalidad de corrida había contado con una notable aceptación por parte del público. Y entonces pensé en ‘El Cid’ porque está realizado una temporada extraordinaria desde la feria de Sevilla, incluyendo su magnífica actuación en Bilbao ante los seis toros de Victorino.
– No habrá sido una contratación sencilla porque él ya estaba en la feria en uno de los carteles más importantes y un mano a mano es un compromiso duro.
– Claro. ‘El Cid’ es un torero muy serio y cuando asume un reto de estas características lo hace con todas las consecuencias. Puedo decir que me une con él una buenísima relación personal y que hablé personalmente con el fin de que viniera a Logroño para el mano a mano. ‘El Cid’ sabe perfectamente cómo es la plaza de Logroño y el toro que se lidia aquí y además estoy convencido de que la afición riojana sabrá valorar en su justa medida el esfuerzo que hace el torero sevillano viniendo dos tardes.
– Manzanares será sustituido por Miguel Ángel Perera ¿Por qué este torero?
– Fue uno de los que se quedó fuera de los carteles iniciales porque, lógicamente, no hay sitio para todos los matadores. Yo lo sentí, pero la verdad es que ahora está realizando un final de temporada fortísimo con triunfos inapelables estos días en plazas como Murcia, Albacete o Salamanca. Es un torero importante y creo que gustará en Logroño.
– Y sin embargo, la sustitución de Ponce la deja abierta ¿Cuál es el motivo?
– Son tres sustituciones y demasiados nombres. He querido dejar abierta esta ventana para ofrecer una posibilidad de entrar para alguno de los toreros que actúa en los primeros días de la feria. Digamos que me gustaría que sirviera como una sobremotivación para todos ellos. De todas formas, tengo ya pensada otra posibilidad por si no se da un triunfo fuerte antes.
– El año pasado dijo que confiaba en todas las ganaderías que había contratado para la feria, pero destacó la corrida de José Miguel Arroyo y Martín Arranz y acertó. ¿Tiene este año alguna ganadería favorita?
– Apuesto por todas porque por eso las he comprado. Hay hierros de calidad contrastada como Cebada o Victorino y que además poseen un prestigio especial. Tengo confianza en la corrida de Barral. También Valdefresno jugó un lote muy bueno en Bayona. Pero puedo decir que Jandilla se encuentra en un gran momento. Apuesto por todas y un poquito más por Jandilla.
– ¿Cómo valora la respuesta de los abonados a los carteles?
– Estoy contento porque el abono ha respondido y porque la feria ha caído bien. Con lo de las sustituciones quizás se ha parado un poco, pero subirá al saber los nombres de los toreros.
– Este año hay siete corridas y la última de ellas, de rejones y con Hermoso de Mendoza en el cartel, está entre las más solicitadas ¿A qué cree que se debe? ¿Tendrá continuidad en años siguientes?
– En primer lugar y de lejos a la presencia de Pablo. También a la fecha, desde luego. Lo de otros años prefiero dejarlo para más adelante porque nosotros somos empresarios de abono y no queremos obligar a la gente a esforzar los bolsillos más de la cuenta. Queremos cuidar al máximo a nuestros abonados y no que la avaricia rompa el saco.
– Han a aparecido algunas pintadas de tono muy insultante en la plaza de toros contra el toreo y los aficionados ¿Qué le parece?
– La verdad es que si las personas que hacen este tipo de actos violentos y ofensivos contra propiedades privadas lo reivindican desde posiciones culturales me parece lamentable. Estoy convencido de que se trata de grupos organizados que no respetan la libertad de los demás.
o Esta entrevista también ha salido publicada hoy en Diario La Rioja.
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